POR ULISES PALOMEQUE
Especialista en Magia de Cerca
Con estas palabras: “Toma toda la ventaja que puedas”, Milton Kort expresaba su idea de la preparación de un mago para enfrentarse al “mundo real” de las performances en vivo… y por supuesto, no es para pasar por alto sus palabras, ya que estamos hablando de una de las mentes más brillantes que tuvimos en la Magia de Cerca hasta tiempos muy recientes. Su obra, su pensamiento y sus creaciones pueden encontrarse en el fabuloso libro de Stephen Minch, “KORT”; Un libro que debería estar en toda biblioteca de cualquiera que se considere un estudiante serio de la magia.
Me tomó sin embargo, bastante tiempo entender claramente el concepto para aplicarlo en mi trabajo profesional, puesto que muchas veces creemos que en un juego de palabras, aparece una fórmula que mágicamente nos va a dar el resultado que esperamos… Pero es con la maduración del trabajo que uno repite continuamente, cuando aparecen las verdaderas ideas, fruto de la experiencia y de ser consciente que cuando algo sale mal, hay que trabajar sobre ello.
Frecuentemente en la literatura mágica, he leído que la diferencia entre un profesional y un aficionado es que el profesional piensa y trabaja en las salidas para los fallos… y si bien, es cierto, también creo que esta verdad es solo una verdad parcial, puesto que considero que el saber salir de fallos es sólo una parte y no toda la justificación para llamarse “profesional”.
En este ensayo quiero hablar de mi propia idea de “Tomar toda la ventaja” posible.En primer lugar, para tomar ventaja tengo que conocer a qué me estoy enfrentando. Solo así podré prevenir y tomar atajos o tal vez evitarlos para verdaderamente tener ventaja.
En la guerra la ventaja la otorga no sólo la calidad y potencia de las tropas sino la inteligencia previa que luego, durante las acciones brindarán la información necesaria para obtener una victoria.
Cuánto más se conoce del enemigo y su proceder, es como mejor se lo puede entender, anticipar y vencer.
En nuestro arte, pasa exactamente lo mismo, cuanto más conozcamos nuestro ámbito de trabajo, cuánto más sepamos qué funciona y qué no, obtendremos ventaja y nuestro trabajo estará libre de peligros y con éxito asegurado, suponiendo y quiero creer que es así, que de antemano tienes un buen acto con el que sostener tu reputación o tu “título” de mago.
Si esta suposición de mi parte no es correcta, entonces el primer paso es dejar de leer ahora y ponerte a trabajar en una rutina. Puesto que nadie que sea considerado un buen mago improvisa todo el tiempo. Y por el término “improvisar” me refiero a aquel que simplemente hace lo que le sale en el momento y no tiene una estructura para sus rutinas, puesto que la diferencia es:
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Saber como y con qué comenzar,
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Con qué sostener y subir,
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Y cuando y con qué terminar.
Ahora bien, comencemos por el principio, suponiendo que tu trabajo ya ha pasado la fase previa de construir una o varias rutinas que puedas ejecutar sin problemas. Llega el momento entonces en el que tienes que tomar toda la ventaja porque te enfrentas al público y quieres que todo salga bien.
Como mago, debes saber que para que todo salga bien tiene que haber ensayo previo y que sin ensayo previo no es factible que domines la rutina, puesto que durante la práctica es cuando surgen los errores y situaciones de manejo de los elementos que no tenías pensado que puedes prevenir. Por ejemplo durante el ensayo es cuando aprendes qué juego puede encadenarse con mayor facilidad con el siguiente y si el orden te permite realizar todo lo que deseas.
Es durante esta fase previa en la que puedes pensar con tranquilidad que hacer cuando algo sale mal.
Generalmente recomiendo que el ensayo se haga sólo cuando se disfruta, es decir, cuando provoca placer, encerrarse en privado a darle vida a la magia a través de los efectos que uno estudia y ejecuta. Para ello lo que mejor resultado me ha dado es colocar música de mi agrado y “jugar” por decirlo de alguna manera con las técnicas, los efectos y mantener un ritmo continuo de ensayo para no perder el timing o el control de ciertas acciones complejas que tienen que ver con la dirección de la atención.
Ahora bien, con esto sólo nos estamos preparando para la acción pero todavía no estamos trabajando en el tipo de ventajas que nos ocupan e interesan para cuando estemos delante del público real. O en otras palabras, esta preparación es una obligación si pensamos actuar por lo menos decentemente delante de público y queremos que nuestra magia salga bien.
EL “TERRENO”
Una vez definida nuestra actuación, tenemos que conocer y dominar el “terreno”, así es como se planifica y se obtiene la primer y auténtica ventaja. Por ejemplo, si vamos a hacer magia en un bar a la madrugada, sería una estupidez llevar un efecto de varias fases como los Ases McDonald o la versión de Wildcard de Darwin Ortiz, ambos, efectos que requieren de una superficie como un tapete, control de la atención del público y espacio para realizarlo… Es obvio que en un bar, de madrugada, si hay mucha gente en el lugar, habrá música, es decir ruido ambiental y es probable que la mayoría esté en un estado de ánimo en particular y allí no puedes acercarte a una mesa, pedirles que saquen todo de encima para colocar tu tapete y hacer un efecto de siete fases contando una historia porque simplemente te estrellarás. Sí en cambio, podrás hacer apariciones de monedas y juegos cortos, rápidos y directos en los que el guión del mismo no sea tan importante como para que tu público rápidamente entienda qué está pasando y lo que estás haciendo.
Para conocer el terreno tienes dos opciones, la primera y que es la mejor, es obtener información de primera mano, esto es, yendo al lugar por anticipado. Pero no siempre esto es posible, por lo tanto existe una gran herramienta que puedes utilizar y que deberías utilizar muy a menudo y que es: Preguntar todo lo que se te ocurra.
Supongamos que vas a actuar informalmente en la casa de uno de tus amigos y sabes que aunque no te lo pidieron, llegará un momento en el que lo harán, pues bien, que nadie te sorprenda, trata de recordar como es la casa, si tienes ángulos, cuál es el mejor lugar y quienes son los demás invitados para saber quienes disfrutan, quienes son potencialmente molestos y si hay personas que estarán presente que no conoces pues ello puede significar una gran diferencia.
Sabes que por ejemplo “Leonardo” es el típico idiota que cuando le preguntas qué carta vió, te la cambia todo el tiempo para ser “gracioso” entonces para qué darle a elegir una carta? O mejor aún, porque no tener de respaldo un “Mazo Invisible” para dejarlo sencillamente aplastado cuantas veces cambie su carta?… eso es lo que no entiendo de algunos magos que, algunos incluso, se hacen llamar “Maestros”. Esta anécdota que voy a contar lo muestra claramente. Cierta vez, en la ciudad de La Plata, una mujer que precisamente no gusta ni disfruta mucho de la magia, me contó que uno de los que se hace llamar “Maestro” por sus alumnos, en un acto, le pidió que elija una carta y luego cuando le preguntó; como él había fallado, la reprendió en público diciéndole que se estaba haciendo “la viva” y que le había cambiado la carta. En realidad, forzó mal la carta y este gran “Maestro” no tenía un respaldo para su procedimiento. Esta mujer me confesó que desde entonces detesta a la magia y a los magos… y tiene razón, se sintió ofendida porque es extremadamente religiosa y la “mentira” es algo que no soporta… ven con que poco podemos hacer tan mal las cosas?…
EL “ARSENAL”
Analicemos un poco lo sucedido, forzó una carta, luego al escuchar la identidad de la misma se dio cuenta que había fallado… Supongamos por un instante que la espectadora le hubiera mentido y juguemos con las dos posibilidades:
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La espectadora mintió y cambió la carta vista.
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El mago falló y lo descubre justo en el momento de la revelación.
Cómo tomar ventaja previa para que esto no suceda o al menos no sea una catástrofe cuando ocurre?…
Bueno para la primera hipótesis, la respuesta puede ser tan amplia como conocimientos que tengamos de la magia. En nuestro baúl, maletín, cajita y cajones, bolsillos y compartimientos secretos de nuestros hogares tenemos muchas cosas (sino pregúntenle a cualquier esposa de aficionado o profesional de la magia y ella se encargará de hacernos saber todo el espacio que ocupamos los magos con nuestros “juguetes”).
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Una baraja de forzaje que bien puede ser 26/26 o simplemente 52 iguales.
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Una baraja “Invisible Deck”.
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Una baraja “Marcada”.
Aquí hay tres elementos que sin técnica manipulativa nos permiten forzar un naipe sin problemas, el invisible deck resuelve y no está incluído como forzaje… No te gusta?, eres profesional y actúas regularmente en un teatro? Pues bien, aprende a forzar un naipe!, para ello hay gran cantidad de técnicas para conseguirlo pero recuerda, el público profano no puede ni tiene elementos para evaluar tu desempeño “técnico”.
Tampoco creas que muchos aficionados a la magia lo tienen.
Como especialista en magia de cerca, y siendo un “purista”, jamás dejo librado a mi habilidad, el resultado de mis performances, puesto que mi repertorio, exclusivamente técnico me expone a fallos que pueden ocurrir en cualquier momento y sabes qué? He fallado muchas veces y con dos o tres excepciones, he salido de todas por tener un “backup” o estar tranquilo y “curtido” por “pisar tablas” todo el tiempo como para resolver sobre la marcha. Claro está, esto no siempre es posible. Pero volvamos al principio, porqué no aprovechar nuestro arsenal y utilizarlo?, nombramos tres posibilidades diferentes para evitar la catástrofe, entonces para qué dejar esas “armas” allí donde molestan a nuestras parejas?…
Siendo “Purista” en exceso en cada performance en mi bolsillo interno del saco siempre hay un “Invisible Deck”, pues, no sé si algún día voy a entrar en “barrena” y tal vez lo necesite, quien sabe.
Ahora para la segunda hipótesis, los tres elementos nombrados anteriormente hacen que ésta no sea posible por lo tanto analicemos qué se podría hacer si sucede en vivo, como le ocurrió al “gran” mago mencionado.
En primer lugar hay que ordenarse rápidamente, la carta nombrada no es la que yo tengo en la mano. Pues bien podría utilizar un enfile, simplemente dejando la carta que tengo en la mano en el bolsillo superior de la camisa o del saco de dorso al público, buscar la nombrada y llevarla a top y sacar una carta para ejemplificar cuál es la que nombró, luego volver y enfilar por la del bolsillo y listo.
Pues bien, que no sabes “enfilar”… Bueno hay una forma de mostrar que la carta que nombró “desapareció” de la baraja mediante un doble y luego la puedes cambiar por la que tenías en la mano y que por supuesto no muestras.
Está bien, no sabes hacer un buen doble… bueno, dedícate a hacer un curso de corte y confección!…
Fuera de la broma, tienes muchos y variados recursos para salir de situaciones como estas, entonces REVISA TU ARSENAL, tanto técnico como de “equipo”.
TOMA TODA, TODA LA VENTAJA
Ya dimos un ejemplo de tomar ventaja, y ello es, lleva un “Invisible Deck” y déjalo oculto en algún bolsillo, nunca sabes si lo vas a necesitar.
La ventaja para mí es la técnica y no me refiero a la técnica manipulativa o recursos de conocimientos que tenemos de la magia que hacemos, sino a la técnica del control de la atención y la personalidad que desarrollamos cuando hacemos magia, imponiéndonos a los espectadores de una forma tan sutil que hace que ellos crean que estamos haciendo todo en la forma más clara y limpia posible cuando en realidad estamos cargando un elefante en sus narices de la manera más cruel y perversa posible!.
Por ejemplo, cuando utilizamos un forzaje como el de Ed Balducci en el que el espectador corta dos veces la baraja para “elegir” libremente la que está en top y que nosotros colocamos allí desde hace 98 semanas previas a nuestra actuación, pero es la forma en cómo lo hacemos la que transmite consciente o inconscientemente si ello es un “procedimiento” para que salga un juego o si eso es una forma de elegir en la que el azar intervenga para darle a la experiencia mágica toda la mística necesaria.
Con esto quiero decir que frecuentemente, los aficionados estudian muchos juegos todo el tiempo, acumulan conocimientos y se saturan de información bajando libros en pdf de internet, copiando los juegos tal cual los ven, no los analizan, no miran su estructura, tal vez hace tres meses que estudian y ya miran videos bajados de grandes maestros que hablan de efectos y posturas que llevan años de comprensión y entonces que hacen? Lo que hacen muchos y que es, aprenden el juego “de memoria” y lo repiten frente a su público, concentrados en el procedimiento del juego y se transmite en forma inconsciente al público que ese procedimiento no es magia sino una serie de hechos predeterminados que provocan un resultado: El Efecto.
Esto es percibido inconscientemente por el público como:
El “tío Tito” toma la baraja, la da a mezclar, luego pide un número entre 10 y 20 y luego te hace contar hasta ese número y te hace ver una carta y después la adivina.
Ahora cuando uno trabaja y pule cada detalle del efecto en cuestión, el público describe el mismo efecto sin variantes pero de manos de un estudiante serio de la magia como:
El “Mago” que vino, mezcló la baraja, me dijo que pensara una carta y la adivinó!
Cuál es la diferencia?, la potencia de la técnica empleada, pues considero a las técnicas psicológicas del control de la atención como la gran ventaja que podemos tomar todo el tiempo para manejar esas situaciones y controlar al público y a los efectos porqué no!, si muchas veces entre magos nos decimos: “Se me fue el juego a la…”.
Creo entonces que como estudiantes de la magia, y me incluyo, tenemos que dedicar tiempo y esfuerzo a encontrar en nuestra personalidad y sobre todo en nuestras palabras y la forma de decir y pedir lo que necesitamos, la mayor tranquilidad y seguridad pero sobre todas las cosas SIN EVIDENCIAR que estamos realizando un procedimiento para que pase algo. O dicho de otra manera, para qué damos a pensar un número, contamos y luego hacemos 34 procedimientos más, dándole a entender al espectador que luego vamos a “adivinar” la carta?, mas bien, ocupémonos de todos esos detalles que hacen que el juego no se pueda predecir ni siquiera lo que vamos a hacer en la siguiente fase.
Por supuesto no quiero decir que el público tenga que “adivinar” que vamos a hacer cada vez que hacemos algo, pero no es necesario evidenciar en esos procedimientos que estamos haciendo algo para conseguir un resultado, sino mas bien experimentando en el momento, como si se nos ocurriera que es mejor que “piense” un número en vez de
“elegir” una carta con las manos.
Porqué no trabajar en las palabras para que las mismas oculten nuestro sentido de las acciones y a ellos les haga percibir que la “libertad” de esas acciones no se pueden cuestionar?… suena fácil pero no lo es y esto es por dos motivos: El primero porque no todos los efectos lo permiten porque algunos son del tipo “elija una carta que la vamos a encontrar” y porque además conseguir la madurez artística suficiente para crear “sutilezas” que refuercen la ilusión creada es todo un trabajo que también te demandará esfuerzo y pensamiento profundo, pero créeme, muchos aficionados, aún conociendo mis métodos por haberlos estudiado, durante mis performances se han confundido y también otros colegas muchas veces me han “perdido” el rastro en la utilización de la baraja mnemónica. Por supuesto esto no es ningún logro para mí y no me siento orgulloso de ello porque yo no me dedico a engañar a magos (además no solo no me interesa sino que tengo cosas más importantes que hacer), mi profesión me permite trabajar continuamente para público y ese es mi objetivo, trabajar para ellos y en cuanto a la magia, mis conferencias tienen otro objetivo y es, compartir mi experiencia y mi pensamiento y mi postura frente a la misma. Yo no ensayo tantas horas al día para engañar a un colega o confundir a un aficionado sino para llegar al público y provocarle una experiencia en cuanto a la magia que vea salir de mi persona, pero claro, en el camino me he encontrado que cuando las sutilezas llenan espacios y cubren “procedimientos mecánicos” hasta el más agudo observador es víctima de un “Invisible Deck” y ello no es mérito de la baraja trucada, sino del mago que está al frente porque a diferencia del resto, ése es el mago, aficionado o profesional que acaba de salir del promedio para convertirse en uno bueno, en uno que tiene derecho a decir abiertamente “Soy Mago” y que puede aspirar a ser un Artista de la Magia y no un mero hacedor de trucos… Te pregunto: Quién de los dos quieres ser?…
POR ULISES PALOMEQUE
Especialista en Magia de Cerca







barbaro me a echho reflexionar mucho