Estando solo a días del Campeonato Mundial de Magia FISM 2009, un ritual que ya tiene más de 60 años de historia y que es organizado por la Federación Internacional de Sociedad Mágicas (FISM), donde un máximo de 150 magos competirán (100 en Escenario y 50 en Close-Up) para llevarse algún premio o, inclusive, el preciado Grand Prix (el máximo galardón del campeonato FISM), comienzan a circular algunas preguntas tales como ¿Cualquier mago que se lo disponga puede participar? ¿Cómo se determina cuáles son los “Campeones del Mundo”? ¿Quién o quiénes serán los merecedores del Grand Prix?, entre otras tantas. Por medio de este artículo trataremos de esclarecer las principales cuestiones al respecto.
(Cabe aclarar que todo lo que aquí debajo se expone, no son más que los puntos principales del reglamento oficial que la Federación Internacional de Sociedades Mágicas FISM tiene a disposición en su página oficial.)
A lo largo del tiempo, FISM ha elaborado una serie de lineamientos para hacer más justo y transparente una de las competencias más importantes del mundo de la Magia y el Ilusionismo. Desde 1948, el año de la creación oficial del FISM y del primer campeonato como tal, se han producido una serie de cambios en la forma de llevar a cabo el certamen, sin embargo, la intención de premiar a los artistas destacados del mundo del arte de la ilusión, sigue intacta.
La participación en la competencia carece de privilegios especiales, sin embargo, hay que reunir algunos requisitos fundamentales que la Federación expone de manera expresa en su reglamento: Podrán participar aquellos magos que hayan alcanzado un nivel FISM (es decir, 50 puntos sobre 100 como mínimo en su performance) y que sean miembros de alguna sociedad afiliada a la FISM, después de haber recibido la autorización escrita del Presidente de la Sociedad a la que el o ella es miembro.

Pero bien, ¿qué ocurre si yo no pertenezco a ninguna Sociedad Mágica?, es simple, tal como lo establece el reglamento, tendrás que reunir la firma de tres presidentes de tres Sociedades Mágicas de diferentes países.
La idea de que cada concursante esté avalado por el presidente de alguna entidad mágica ligada a la FISM, permite que se establezca cierto “filtro” en cuanto a técnica y calidad artística. De hecho en el momento de anunciar cada concursante, también se nombra el presidente por el que está avalado, llegando este último, incluso, a perder la posibilidad de recomendar nuevos concursantes en el próximo FISM, en el caso de que el mago que sugirió no haya cumplido con las expectativas mínimas.
(en la foto, el Maestro de Magos Lance Burton, posando luego de ganar el Grand Prix en el año 1982. Pese a lo que allí parece, el Grand Prix en realidad es la medalla que tiene colgada en el cuello; el gran trofeo que tiene en su mano fué agregado durante la captura de la foto para que esta tenga mas impacto.)
Las categorías en las que se puede competir en un Mundial de Magia son las siguientes:
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Magia de Escenario: Manipulación / Magia General / Grandes Ilusiones / Magia Cómica / Mentalismo
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Magia de Close-Up: Cartomagia / Micromagia / Magia de Salón
Las rutinas de los concursantes, además de ser originales y de no infringir ningún derecho de propiedad intelectual o similar, deben durar 5 minutos como mínimo y 10 como máximo.
A modo de curiosidad: en la parte frontal del escenario se colocan dos luces, una amarilla y una roja. A los nueve minutos de actuación se enciende la amarilla, avisándole al concursante que solo le queda un minuto para completar su rutina. Al cabo de los 10 minutos (límite máximo de duración de una rutina), se encenderá la luz roja demostrando que se ha excedido en el tiempo, quedando, por ende, descalificado del certamen.
Más curioso aun, es el hecho de que cada uno de los jueces encargados de evaluar a los participantes tiene acceso a un interruptor para activar la luz roja del escenario. Si después de los primeros tres minutos de un acto, el 70% de los jueces ha presionado el botón, se activa la luz roja que luego comienza a parpadear, indicándole al concursante que ha sido descalificado. Para terminar, dentro de los 20 segundos en que comenzó a parpadear la luz, el telón se cierra.
Otro pilar fundamental de la celebración que se desarrolla cada tres años en diferentes ciudades del mundo, es el jurado que se encarga de evaluar de forma imparcial a cada mago que concursa en el Mundial de Magia, para posteriormente entregar los diferentes premios según los puntajes alcanzados en cada categoría, incluyendo el esperado Grand Prix.
El jurado básicamente está conformado por dos grupos de siete a nueve jueces, un grupo para las actuaciones de escenario y otro para las actuaciones de Close-Up. Esos jueces son seleccionados por el “Presídium” (máximo comité del FISM), teniendo en cuenta sus habilidades en el arte de la Magia, sus antecedentes como jurado, e implorando siempre mantener tanto una diversidad cultural como de edad. Se agrega como requisito indispensable la comunicación por medio del inglés.
El proceso de juzgado en todo el concurso se realiza en dos fases:
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En la primera fase, todos los concursantes performan sus rutinas, y se busca determinar quiénes son los candidatos para los premios y distinciones.
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Luego se pasa a una segunda fase que tiene por objeto elegir a los dos ganadores del Grand Prix, y determinar el orden final de cada una de las actuaciones tanto de Escenario como de Close-Up. Esta segunda fase se desarrolla en el final de la competición.
En esa primera fase, cada miembro del jurado debe emitir un juicio justo, sin prejuicio, con el mismo nivel de crítica con respecto a los siguientes seis aspectos:
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Habilidad técnica / manipulación
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Espectáculo / Presentación
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Entretenimiento
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Impresión artística / Routining
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Originalidad
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Atmósfera mágica
Cada juez le colocará a cada concursante una puntuación total de hasta 100 puntos. Luego se promediaránn los resultados de todos los jueces, obteniéndose un único puntaje final. Como ya dijimos anteriormente, los ilusionistas que reciban una puntuación final inferior a los 50 puntos son descalificados.
Determinación de los Premios:
Los tres mejores puntajes de cada categoría serán los premiados, en caso de empate en alguno o varios de los puestos, se comparte entre los magos que tengan ese mismo puntaje.
Sin embargo, está claramente determinado que para obtener un primer premio es necesario tener un puntaje de al menos 80 puntos, para un segundo premio al menos 70, y para recibir un tercer premio al menos 60. Esos valores mínimos determinan si se le puede conceder a un mago tal o cual premio, o si, inclusive, le corresponde uno menor, pese a ser el de mayor puntaje de su categoría.
Determinación de los Grand Prix:

Luego se pasa a una segunda fase en la cual solo califican los 8 ilusionistas con mejores puntajes de ambas modalidades (en los últimos FISM se ha visto que fueron mas los que pasaron a esta ronda final, sin embargo, eso es lo que dicen las reglas oficiales). Aquí, todos ellos vuelven a performar sus rutinas, y cada juez confecciona una lista con todos los concursantes en el orden de su preferencia, evaluando los aspectos antes mencionados. Posteriormente, se toma el puntaje de cada concursante, y se le resta un punto por nivel; el número dos tendrá el puntaje obtenido en la primer fase menos un punto, el tercero su puntaje menos dos puntos y así sucesivamente. Finalmente, se suman todos los puntajes finales que cada juez determinó, y se le concede el Grand Prix al concursante que haya obtenido el máximo puntaje. El Gran Prix es el galardón máximo de cualquier Campeonato Mundial de Magia FISM.
Todos los demás finalistas recibirán un premio de acuerdo a su puntaje final en la primera fase.
(En la foto, el fabuloso Fred Kaps: el único mago de la historia que ganó en tres oportunidades el Grand Prix.)
Consideraciones Finales:
FISM también establece en su reglamento la utilización de los títulos de “Campeón Mundial” solamente para aquellos que hayan salido literalmente primeros en su categoría, no dando lugar a la utilización de este prefijo para aquellos que hayan salidos segundos o terceros, independientemente de si los demás premios quedaron desiertos, sumándole necesariamente a esa denominación la categoría y el año en que se realizó dicho FISM. Ej. “Campeón Mundial de Cartomagia 2009”.
Del mismo modo, los ganadores del Grand Prix tienen derecho a preceder su título de “Campeón Mundial” por “Gran Prix FISM”. Ej. “Ganador del Gran Prix FISM y Campeón Mundial en Manipulación 2009”.
Después de leer todo lo que implica una competición FISM, creo que queda en claro que no es tarea sencilla para un mago obtener un galardón entre decenas de los mejores ilusionistas de todas partes del mundo; no por nada se suele referir a dicho certamen como las “Olimpíadas de la Magia”. Pese a esto, lejos está de ser imposible. Solo es necesario tomar al arte de la ilusión como una verdadera pasión, ensayar tanto como sea posible (y aun un poco más) y, por sobre todo, CREER; una palabra que curiosamente siempre aparece cuando se habla de “Magia”.







Excelente y más que excelente artículo, lo pondré en mi blog con el respectivo crédito.